Molino San Miguel

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El molino de San Miguel de Oñati pertenecía al complejo señorial del monasterio de San Miguel, sobre el que sus patronos laicos, los Condes de Oñate, poseían el derecho de percepción de diezmos.

 

 

 

 

Éstos poseían en el siglo XV, al menos, tres molinos ubicados en el valle, los de Olalde (vendido a otra poderosa familia local: los Lazarraga), Linazibar y el de San Miguel, estos dos últimos citados documentalmente por primera vez en 1440 y 1432 respectivamente. Al molino de San Miguel tenían la obligación de acudir a moler los labradores del señor y los que tuviesen sus tierras y casas en suelo propiedad del monasterio. Este derecho señorial suponía una pesada carga para los campesinos, por lo que procuraron hacerle frente bien desobedeciéndolo bien pleiteando contra él. En este caso, el primer pleito contra la obligación de moler en las instalaciones del Conde se remonta a 1482, reabriéndose sucesivamente en 1583, 1627, 1658 y 1741. La última concordia entre campesinos y el Conde por este motivo estuvo vinculado al derecho que tenían los condes de percibir el diezmo, como patronos que eran de la iglesia.


En 1983 el Ayuntamiento de Oñati adquirió el antiguo molino de San Miguel al convento de las monjas de Santa Ana y en 1997 fue éste derribado para construir un edificio de viviendas, en cuya planta inferior se mantuvieron los restos arqueológicos que quedaban de la explotación harinera.
El molino-museo de San Miguel guarda elementos originales, ha incorporado piezas de otros lugares, y para completar el conjunto se han fabricado algunas nuevas siguiendo modelos de diferentes procedencias.


Conviene resaltar como elementos originales la localización y la estructura global del ingenio: la “aldapara” o depósito que recogía el agua destinada a mover el molino permanece, aunque el cauce conductor o canal ha desaparecido. Permanece visible, aunque por hallarse partida no se ha podido aprovechar, la última piedra harinera que se utilizó en el molino.
Las piedras que molían maíz y su correspondiente turbina de hierro, así como las destinadas al trigo, y también el pescante para cambiar las piedras, provienen de Narbaizabolu-Goikoa, de Bergara. La turbina de madera, que estaba estropeada en el mencionado molino, ha sido reconstruida en madera de haya, como réplica de la original.


En cuanto a las tolvas o cajas, en forma de cono invertido, donde se echa el grano que caerá a las piedras para convertirse en harina, han sido realizadas tomando por modelo las del molino Lastur-Goikoa, de Lastur, Deba.
Con el fin de que se pueda observar el proceso completo de la molienda, se ha privado a uno de los juegos de piedras molederas de la correspondiente caja que las cubre. Queda, asimismo, el funcionamiento de las turbinas que, movidas por el agua, activarán los ejes y las piedras giraderas que molerán el grano.

Teléfono: 943 78 34 53

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