Casas Torre y Palacios del siglo XVI

Durante el siglo XVI pervive la importancia de antiguos linajes de raíz medieval y junto a ellos se encuentran una larga serie de familias socialmente emergentes.
El espíritu renacentista se traduce en la construcción de residencias para las elites locales, se mantienen constantes relaciones con los importantes centros de decisión económicos y numerosos habitantes de nuestra comarca ejercen como secretarios reales, escribanos u otros oficios pero nunca rompen con su villa natal.
Signo de los nuevos tiempos son la transformación que sufren las torres. Estas irán perdiendo su carácter militar a favor de su función residencial y sufrirán cambios en su estructura.
Bergara concentra en su casco histórico un buen número de casonas y casas torre. En Arrasate, en su casco medieval, podemos ver las casonas de Artazubiaga y Andikano-Zelaa.
La localidad de Leintz Gatzaga cuenta asimismo con palacios interesantes como el de Elexalde. En Eskoriatza, podemos visitar el palacio Ibarraundi, actual museo y, en Aretxabaleta, las Casas-Torres de Otalora y de Galartza.

Aretxabaleta

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La Casa-Torre de Otalora se encuentra en una de las zonas más bellas de la comarca. Tras subir la carretera que conduce al pantano de Urkulu, a mano derecha, se alza sobre la loma de la anteiglesia de Aozaratza en Aretxabaleta.

 

La familia Otalora construye su casa torre en el siglo XIV aunque, el aspecto palaciego que vemos en la actualidad se configura más tarde, tras las transformaciones realizadas en el siglo XVI.

La fachada principal nos descubre detalles decorativos interesantes. A la izquierda, un balcón se decora ricamente con molduras, cabezas y rosetas. A la derecha, el escudo imperial, regalo del rey por el servicio prestado, y en el centro el escudo barroco de la familia. Todo se remata con un alero ricamente decorado con figuras geométricas.
Vale la pena rodear el edificio para ver, en la fachada izquierda, una sugerente hilera de ventanas saeteras y sobre ella una preciosa solana de madera.
En la ladera opuesta del valle, la anteiglesia de Galartza conserva una de las casas torres más majestuosas: la Casa-Torre de Galartza. Realizada en el siglo XIV, las transformaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos no han mermado el carácter defensivo con el que se concibió en sus orígenes.
La reforma más importante data de finales del siglo XV. En ella se renueva la cubierta y se incorpora un segundo piso abierto con ventanas adinteladas que contrastan con las pequeñas ventanas medievales del piso inferior que podemos observar todavía.

Arrasate

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En poder del Conde de Oñate todavía perdura en el siglo XVI. Algunas familias se resisten a estar bajo su dominio y prefieren incendiar su casa-torre, símbolo de su linaje, a tener que administrarla bajo su mando.


Este es el caso de la familia Artazubiaga de Bedoña que, a principio del siglo XVI, abandona su solar para construir una nueva residencia en el núcleo urbano, el palacio Artazubiaga en la calle Iturriotz de Mondragón.
Este palacio ha conseguido mantener su belleza a lo largo de los siglos aunque hoy en día sólo se conserva la fachada principal del edifico original. En ella apreciamos varios elementos clásicos típicos de ésta época como las columnillas y entablamentos finamente labrados que confieren al ingreso gran elegancia.
Es interesante resaltar el escudo colocado sobre el balcón de la primera planta. Representa la quema de su casa torre, quemada por la libertad de su linaje.
Otra familia que edifica su palacio en el centro del casco histórico es la familia Andikano – Zelaa. El edificio es de sillería y responde al estilo herreriano. En la fachada dos enormes escudos de la familia se esconden tras la galería de madera exterior. Es posterior, neogótica, y no hay ninguna duda de que contribuye a engalanar la plaza del Ayuntamiento.

Bergara

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El siglo XVI es un periodo de paz muy próspero para Bergara. El auge económico propicia la construcción de numerosos edificios que reflejan las características artísticas de ésta época.

 

En el entrono urbano se realizan las Casas-Torre de Gabiria, Ozaeta, Ondartza y Olaso. Estas torres pierden su carácter funcional, meramente defensivo, pero todavía mantienen detalles típicos de la arquitectura militar como los garitones rematados en pináculos que podemos ver en el exterior.

Por otra parte, vemos la introducción del gusto renacentista en palacios como el de Arrese y el de Azcarate-Marutegi. Ambos se engalanan con sendos balcones en esquina; este último además, ve decorada su fachada hacia la calle San Pedro con 53 magníficas placas cerámicas de origen alemán y que datan de la primera mitad del siglo XVI.
La Casa Jáuregui, cercana al ayuntamiento, resulta sumamente interesante. Su gran bajorrelieve del año 1500 en la fachada principal esconde escenas cortesanas, de caza y parejas de reyes con cetros.
El Palacio Aroztegi de la calle artekale incorpora ricos detalles del plateresco en su fachada y, el palacio Egino Mallea construido hacia 1585, presenta diferentes elementos arquitectónicos superpuestos exponente del gusto manierista.

Eskoriatza

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La cercanía del camino real hacia la costa y del río resultan atractivos para el emplazamiento de nuevas residencias. De este modo, el matrimonio entre el Señor de Galartza y Teresa Días de Ayala construye su residencia en el solar de Ibarraundia de Eskoriatza.


El Palacio Ibarraundi que vemos en la actualidad es fruto de diversas transformaciones arquitectónicas. Construido entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI esconde en su interior interesantes huellas del paso del tiempo.
La parte más antigua corresponde al ala oeste. En ella se puede apreciar lo que sería la antigua entrada a la casa torre original, un vano de arco apuntado precedido de unas escaleras. Otro vano abocinado en la sala de audiovisuales contrasta con los grandes ventanales que se han ido abriendo en épocas sucesivas y que han concedido a este edificio un aire palaciego.
Actualmente es la sede del Museo Ibarraundi en el que se exponen objetos relacionados con la etnografía y prehistoria de nuestra comarca.

Leintz Gatzaga

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El Conde de Oñate extiende el yugo de su dominio sobre Leintz Gatzaga hasta 1494 para aprovechar los beneficios económicos de la sal. A partir de entonces comienza un nuevo periodo de paz y libertad, los linajes comienzan a construir casas solariegas y palacios de gran belleza.

 

Antes de adentrarnos en el portal de San Ignacio, rodeado por un muro con verja de hierro, se encuentra el palacio de uno de los linajes más antiguos de Leintz Gatzaga, la casa Elexalde.

Construida en el S. XVI sobre el solar donde se ubicaba el castillo del Conde de Oñate su fachada no pasa desapercibida. Es sencilla pero a su vez hermosa ya que incorpora elementos decorativos típicos del plateresco.
La entrada se hace a través de un arco de medio punto con dovelas ornamentadas con rosetas. A ambos lados, dos esbeltas columnas sobre pedestal enmarcan el ingreso y, sobre él podemos ver una concha labrada en la piedra. El balcón del primer piso se remata con un frontón clásico en cuyo interior aparece el escudo de la familia.

 

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